Egle la Reina de las Serpientes

Eglė la Reina de las Serpientes

Un cuento popular lituano, también conocido como Eglė la Reina de las Serpientes de Hierba. Había una vez un anciano y su esposa. Juntos, tuvieron doce hijos y tres hijas. La más joven se llamaba Eglė En una cálida tarde de verano, las tres chicas decidieron ir a nadar. Después de bañarse con sus dos hermanas, Eglė descubrió una serpiente en la manga de su blusa.

La mayor agarró la blusa de Eglė, la tiró y saltó sobre ella, pero la serpiente no se fue. Volviéndose a la más joven, Eglė, la serpiente le habló con voz de hombre, diciendo: «Eglė, prométeme que serás mi esposa, y con gusto saldré».

Para que le dejara la ropa, Eglė se comprometió con él, sin entender las posibles consecuencias.

Tres días después, miles de serpientes vinieron por Eglė, pero sus parientes las engañaron tres veces seguidas. Un ganso, una oveja y una vaca fueron dados en lugar de la niña, a pesar de las advertencias de un cuco. Finalmente, las serpientes enfurecidas regresaron y se llevaron Eglė con ellas a su amo en el fondo del mar.

En vez de ver una serpiente, Eglė conoció a su novio Žilvinas, un hombre guapo y el Príncipe Serpiente. Se casaron y tuvieron cuatro hijos, viviendo felices.

Un día, Eglė deseaba visitar su casa, pero su marido no se lo permitía. Para que se le permitiera la visita, Eglė tendría que cumplir tres tareas imposibles: hacer girar un interminable mechón de seda, desgastar un par de zapatos de hierro y hornear un pastel sin utensilios. Con el consejo de una hechicera, Eglė pudo completar estas tareas. Ella y sus hijos dejaron Žilvinas para visitar su casa.

Después de reunirse con Eglė y sus hijos, su familia deseaba mantenerla en lugar de dejarla regresar al mar. Conspiraron para matar a Žilvinas. Los hermanos de Eglė pidieron a sus hijos que revelaran la vocación secreta de Žilvinas, pero no lo hicieron. Finalmente, una de las hijas de Eglė lo reveló:

«Žilvinas, querido Žilvinas, Si está vivo, que la leche de espuma de mar Si está muerto, que el mar haga espuma de sangre…»

Entonces los doce hermanos llamaron a Žilvinas del mar y lo mataron con guadañas. Guardaron el secreto de su acto en Eglė Preocupada, Eglė llamó a su marido, pero sólo las espumas de sangre regresaron del mar.

Al descubrir que su amado esposo había muerto, Eglė se convirtió a sí misma y a sus hijos en árboles. Sus hijos se convirtieron en árboles fuertes: roble, fresno y abedul; su hija se convirtió en un álamo común, y Eglė se convirtió en un abeto.

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